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Cómo prepararme los exámenes tipo TEST

 El examen tipo “test”, como cualquier tipo de examen, requiere mucho estudio y práctica. A pesar de que al lado de cada pregunta venga la solución correcta que hay que saber seleccionar, superarlo no es precisamente fácil, todo lo contrario, somos muchos a los que nos cuesta aprobarlos. El aprobar “a veces”, no depende del azar o la suerte, sino de preparación y confianza de que “sabes y entiendes” todo los temas objeto del examen.

 

 

CÓMO ESTUDIAR LOS EXÁMENES TIPO TEST

 

Si bien es verdad que no hay que memorizar grandes definiciones ni textos, también es cierto que hay que memorizar “datos puros” (definiciones, propiedades, fórmulas, conceptos claves…), la memoria también es fundamental, junto con la comprensión de la materia. Ante cualquier duda, no te calles, busca al profesor/a para que te las aclare, o contrasta con tus compañeros/as las respuestas. Estudia buscando posibles cuestiones que puedan ser importantes o que el profesor/ra le haya dado importancia. Observa si las respuestas se encuentran en el libro de texto resaltado (en cursiva, negrilla, subrayado…).

 

 

DURANTE EL EXAMEN

 

            Leer a conciencia la pregunta (1,2,3…, las veces que sean necesarias) hasta comprender qué te preguntan, no seas muy impulsivo, reflexiona, contesta en lápiz y hazle una señal a la pregunta que no sabes o es dudosa (para saber que tienes que volver a ellas más tarde para responderlas con mayor seguridad).

            Responde en primer lugar las preguntas fáciles, no te angusties si ves que vas leyendo y no te sabes ninguna, posiblemente estés tan nervioso/a que sientas que te has quedado “en blanco”. Para, respira hondo y “autotranquilízate” dándote ánimos (“seguro que sabré contestar a más de una”; “he estudiado, algo me tengo que saber”….), vuelve a las preguntas con más tranquilidad y confianza. Vete saltando las preguntas que no te sabes, haciéndoles una marca, las que estés seguro/a de que no te la sabes, pásatela, no vuelvas a insistir demasiado en hallar su respuesta, puedes perder mucho tiempo y ponerte cada vez más nerviosa. Una vez señalas las sencillas, vuelve a las marcadas como “posiblemente pueda responder”. Sáltala en cuanto veas que te cuesta responderla (no olvides que el reloj “corre”).

 

 

PARA EVITAR ERRORES TONTOS…

 

            Lee despacio, una simple coma o un adverbio, cuidado con “nunca”; “todas”; “siempre”, pueden cambiar el sentido de una frase o no ajustarse completamente a la respuesta verdadera. Evita “suponer”, “interpretar”…, la respuesta suele ser textual, sacado de los apuntes o de los libros. Lee y relee antes de decidirte.

            Lee todas las opciones (si el examen es de alternativas múltiples), no elijas hasta leer todas las opciones.

            Intenta responder sin mirar las opciones, haz el esfuerzo de hallar la respuesta correcta, pues puedes equivocarte al ver una opción que a primera vista parece razonable.

 

PARA RESPONDER A PREGUNTAS DIFÍCILES

 

-         Rechaza opciones que no te suenen de nada.

-         Duda de las opciones que no concuerdan gramaticalmente en género y en número con la pregunta. Descarta aquellas opciones que no concuerdan gramaticalmente con la pregunta.

-         ¡Cuidado con las palabras negativas o absolutas! (siempre, frecuentemente…), antes de seleccionar ten claro por qué eliges una y rechazas la otra.

-         Si la respuesta es larga, y es cierta solo una parte pero la otra parte de la pregunta no es verdadera, la respuesta es falsa (pues es verdadera a medias).

-         Compara dos respuestas que te parecen ambas verdaderas. Pásatela si dudas.

-         Considera la opción “Todas las anteriores son ciertas”. Si dos de tres respuestas te parecen correctas, y existe la opción “Todas las anteriores”, existe la posibilidad de que esa sea la respuesta verdadera.

-         Confía en tu instinto (si no te penalizan las respuestas equivocadas), arriésgate a seleccionar una respuesta, estudios demuestran que la primera impresión es la más correcta. No te arriesgues si te van a restar puntos las equivocaciones.

-         Las repuestas que son correctas, suelen ser más largas de lo habitual, porque los profesores/as suelen añadir detalles para que la respuesta sea totalmente correcta.

-         Evita respuestas con errores tipográficos. El profesor suele dedicarle más tiempo a crear la respuesta correcta y la vuelve a leer más veces antes de publicar el test.

-         En preguntas con respuestas numéricas, rechaza los valores extremos y quédate con los valores intermedios. Ante dudas, y si te restan los errores, vuelvo a repetir, no te arriesgues.

 

Es muy, muy importante, que sepas cómo va a corregir el examen el profesor, si las preguntas no respondidas cuentan como incorrectas; cuántos puntos te quitan por cada respuesta incorrecta, o si al contrario, no hay penalización. Cuántas preguntas debes tener correcta para aprobar el examen, cuánto tiempo dispones para realizar el examen.     

 

Con la práctica, estos tipos de exámenes se superan más fácilmente. Cuando salgas del examen, apunta las preguntas que te acuerdes, y tras la revisión (si has suspendido, ¡esperemos que no!), vuelve a apuntar aquellas en las que te has equivocado (suelen repetir algunas de las cuestiones en la recuperación, pues poner este tipo de examen requiere esfuerzo por parte del profesor).

 

¡Desearos mucha suerte, aunque no olvidéis que para que haya suerte tiene que haber estudio!